“Hay que ser asertivo con el placer y la sexualidad”

Gabriel J. Martín, psicólogo y escritor

Es experto en psicología afirmativa gay y escribe libros. También es (video)conferenciante, youtuber e incluso, influencer, visto el gran número de seguidores que acumula en redes sociales. Gabriel J. Martín es quizá uno de los profesionales que más claro habla de cualquier tema. No tiene pelos en la lengua para nombrar las cosas tal y como son, y hacerse entender. Sin duda, es uno de sus sellos. Como también lo es mostrarse cercano y accesible en sus explicaciones. Después de gritarnos que nos queramos mucho y reflexionar sobre las claves del amor marica, ahora nos anima a bajarnos los pantalones con un nuevo libro cuyo título lo dice todo: Gay Sex: Manual sobre sexualidad y autoestima erótica para hombres homosexuales.

No he querido dejar pasar la oportunidad para mantener una charla con este profesional gaditano, afincado en Barcelona desde hace años. Es viernes por la tarde y, pese a reconocer el cansancio acumulado de toda la semana, se muestra afable, divertido y locuaz, con ganas de responder a esas preguntas que quizá tú también te hayas formulado en alguna ocasión. Sentados en una terraza, nos desprendemos de nuestras respectivas mascarillas -exigencias en tiempos de la Covid-19-, y comenzamos una larga conversación.

¿El VIH continúa siendo un tabú?

En apenas una década la percepción sobre el VIH ha cambiado radicalmente. En 1996 llegaron los antirretrovirales, los medicamentos han mejorado mucho y, afortunadamente, se ha convertido en una situación crónica con lo cual el impacto es menor. La población se ha educado más, cada vez hay más información y la percepción ha cambiado, sobre todo, a partir de que se conoce que una persona indetectable es intransmisible, y que con una carga viral baja puede tener la misma calidad de vida que cualquier otra persona.

Sin embargo, ese impacto del que hablas continúa siendo fuerte en muchas personas

Cada vez hay menos gente que sufre un debacle cuando tiene un diagnóstico positivo, con lo cual algo se tiene que haber hecho bien a nivel social. Antes recibía muchas consultas y dudas sobre el VIH, cosa que ahora no ocurre igual. Pero ese impacto todavía sigue siendo fuerte, claro, especialmente, en personas que provienen de poblaciones más desinformadas y también si han padecido homofobia porque entonces tienen miedo a la información.

¿A qué te refieres?

Se habla de una simbiosis entre la homofobia interiorizada y el VIH. Las personas que tienen mucha homofobia interiorizada y no se quieren acercar a recursos LGTBI no tienen información que les ayude a prevenir ni a entender la situación de una manera más constructiva. Podemos decir que tienen informaciones muy anticuadas acerca del virus. Al margen, la persona que ha sufrido mucho habitualmente desarrolla estrés postraumático y una de sus características es la hiperreactividad.

¿Qué significa que una persona sea hiperreactiva?

Significa que ante situaciones que otros reaccionarían de una forma más calmada estas personas lo hacen de otra manera, lo viven como un estigma o una tara más y se derrumban. Llevan mal el diagnóstico porque no tienen recursos emocionales para solucionarlo, están muy tocados en ese sentido. Afortunadamente, cada vez es menos habitual porque ahora tenemos amigos, conocidos, referentes y sitios a donde acudir.

Pero ese diagnóstico hoy se puede llevar más o menos bien y mañana fatal ¿no es así?

Claro, a lo largo de los años puede haber un rebrote y pueden volver a surgir los fantasmas del estigma y del rechazo. Suele pasar cuando se piensa sobre la repercusión que puede tener profesionalmente o cuando se empieza una relación de pareja, entonces surge ese miedo a ser rechazado y las preguntas ¿cómo lo hago? y ¿cómo lo digo?, etc.

¿Decir a alguien que tienes VIH sigue asustando?

Cuando una persona te dice que tiene VIH puede pasar que alguien se asuste, pero no es lo habitual. En general, en nuestro país hablar de VIH es más sencillo, no hay tanto estigma cuando conoces a alguien positivo, cada vez es menos frecuente, porque tenemos más referentes en nuestro entorno. Aunque no es lo mismo vivir en una gran ciudad que en un pueblo, afortunadamente, la gente que busca información la encuentra.

Tenemos mucha información, pero parece que el mensaje de “indetectable es igual a intransmisible” aún sigue sin calar, al menos, no lo suficiente.

Ha costado mucho que se normalice lo de ser indetectable es intransmisible. Un hombre que se infecta de VIH va a tener la misma vida que cualquier hombre, y tener sexo con él es mucho más inocuo que con cualquier otro. En Estados Unidos, en la primera cita se habla del estado serológico, es obligatorio decir que tienes VIH antes de practicar sexo con alguien. Esto ha hecho que se haya naturalizado por fuerza, como también sucede con la PrEP (profilaxis preexposición) y con otras infecciones de transmisión sexual; se habla abiertamente de las precauciones que uno toma.

¿En España no podemos decir que suceda lo mismo?

No, aún no. Pero si alguien que estoy conociendo como posible novio me dice que es indetectable no tengo porqué no creerlo, seguramente hasta me enseñará las analíticas o me llevará al médico con él. Se da una situación paradójica: decimos que tu vida va a ser tan normal como la de cualquiera, sin embargo también debemos lanzar un mensaje para que las personas se protejan en sus relaciones sexuales.

Hablando de protección, se acaba de cumplir un año de la aprobación de la PrEP en el sistema sanitario público español. ¿Cómo valoras la acogida que está teniendo?

La gente se está informando muchísimo y ha tenido una acogida estupenda. Al principio hubo algo de polémica porque se consideraba que lo que estaban haciendo los laboratorios farmacéuticos era medicalizar a toda una población. Hay un gran desconocimiento.

¿Por qué lo dices?

La PrEP surge de la propia comunidad homosexual en San Francisco. Se puso de moda cuando al salir de fiesta se empezó a tomar una combinación formada por Viagra, Valium y Viread porque con ese cóctel la gente mantenía relaciones sexuales “a pelo” (sin protección) y no se infectaba de VIH. Eso provocó que se comenzara a investigar. Digamos que en la reacción contra a la pastilla había mucho sesgo ideológico y moral.

En las apps de contactos cada vez hay más perfiles que dicen tomar la PrEP. ¿Me lo tengo que creer cuando entidades como el BCN Checkpoint ha denunciado que hay lista de espera para acceder al tratamiento?

Si lo pongo en mi perfil es una opción para negociar el tipo de relación sexual que vamos a tener. Siempre ha habido gente que ha cargado sobre los demás su propia protección. Si quiero follar a pelo yo me voy a tomar la PrEP y me dará igual lo que me digan los otros tíos, es mi responsabilidad, por eso he entrado en un programa que me obliga a un seguimiento y a unas revisiones médicas trimestrales. Pero, además, detrás de muchos perfiles que dicen que la toman se encuentran personas con VIH.

¿Hay quién sigue mirando con recelo a la pastilla preventiva del VIH?

Sí, porque siempre hay gente que se mete en la vida de los demás y nos acusa de promiscuos y de querer tener sexo a pelo. ¿Pero a quién le gusta más follar con preservativo? Hay que admitir que el condón quita sensibilidad, no es lo natural aunque nos lo hayan querido vender así. Hay que ser asertivo con el placer y la sexualidad.

¿Y qué ocurre con las otras ITS?

El preservativo no te evita del resto de ITS. Algunas como la sífilis la previene bastante. En el caso del papiloma, al ser infecciones que se transmiten por contacto se puede dar perfectamente porque no cubre toda la zona, como son los testículos. En otras muchas de ellas la principal vía de transmisión ni siquiera es la genital, como la clamidia o la gonorrea, que en gays se transmiten fundamentalmente por vía orofaríngea, va de la garganta de uno a la garganta de otro, o de la garganta de uno al culo o incluso a la uretra del otro.

Pero el personal sanitario sigue alertando de que estamos bajando la guardia. ¿Por qué?

Aunque haya un incremento de ITS es bastante menor de lo que puede parecer si miramos los números absolutos y ahora se está haciendo un mayor número de pruebas. Creo que cada vez la población está más concienciada y va a buscar soluciones a los hospitales. Por cada ITS diagnosticada se está evitando otra transmisión, como mínimo. Este incremento está más relacionado con tener sexo en grupo, con el chemsex, que con tener sexo sin condón, porque en este caso la tasa de ITS es bastante baja y esto está documentado.

Habrá que hacer caso a los estudios e investigaciones…

Sí, además, volviendo a la PrEP ofrece una gran ventaja, lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tienes una población muy vulnerable haciéndose revisiones cada tres meses, se ofrecen recursos para que, ante cualquier sintomatología, las personas acudan a esos centros, se detecten rápidamente las ITS y se eviten nuevas transmisiones. Por ejemplo, en el Reino Unido están bajando las clamidias y gonorreas gracias a una población controlada y revisada periódicamente. Se está bajando la prevalencia en este grupo de la población.

Entonces, parece que vamos por el buen camino…

Sí, pero falta que el personal médico y sanitario aprenda a entender que lo importante de las ITS es la última letra, la sexualidad, la importancia que tiene en la vida de las personas; sólo así se conseguirán evitar las transmisiones de enfermedades sexuales. Desde hace muchos años se ha venido denunciando el colapso del sexo más seguro, ¿por qué? porque no se está haciendo una buena aproximación.

¿O sea que la relación entre médico y paciente tendría que ser diferente?

Tiene que haber una actitud distinta en general y en vez de criticar moralmente lo que la gente hace en su casa o en un cuarto oscuro, en lugar de juzgar que tengas muchas parejas sexuales, tiene que haber otro enfoque.

¿El trabajo de las asociaciones sigue siendo importante?

Sí, porque permiten el contacto entre iguales y personas en la misma situación pueden conocerse e intercambiar información. Ahora bien, mucho tejido asociativo está por sí mismo muy politizado, demasiado expuesto. El problema es que el sector que se encarga de la prevención de la salud tiene mucho de social pero poco de médico y de científico. En algunas asociaciones no hay nivel suficiente en este sentido y tienen discursos anticuados que repiten desde hace quince o veinte años.

¿Un ejemplo de esa politización?

Un caso ha sido la lucha contra el VIH ya que ha estado muy politizada con discursos completamente acientíficos, con malas campañas y mala prevención, cuando debería haberse basado exclusivamente en criterios científicos. No puede ser que sea el propio partido de turno quien te diga lo que tienes que decir o hacer.

Recientemente, la Generalitat de Cataluña ha aprobado impulsar la elaboración de un Pacto social contra el estigma y la discriminación de las personas con VIH. ¿Qué opinión te merece?

Realmente se ha de hacer un verdadero esfuerzo por eliminar el estigma y dar visibilidad. Todos los esfuerzos van bien, se necesitan campañas y actuaciones que tengan impacto en la vida de las personas, pero que tengan contenido y recursos. Habrá que verlo.

¡Gracias por tu tiempo, Gabriel!…Y por tantos titulares.

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